En Mayenne, una forma de agricultura radial

Desde 2011, los jóvenes agricultores se han instalado en la granja de La Gorronière, muy cerca de Laval. Activistas medioambientales, fervientes defensores de la agricultura ecológica, tienen una visión muy precisa de la agricultura local.

No hay que tener miedo de pasar junto a las vacas, que cruzan tranquilamente la carretera, para llegar al Gaec (agrupación agrícola de explotación conjunta) de Radis & Co. Cinco jóvenes amigos decidieron, en 2011, cuando «no eran de la agricultura», como ellos mismos dicen, invertir en una granja, cerca de Montflours. «Nos dimos cuenta de que comíamos mal y de que no había suficiente agricultura ecológica en Mayenne», explica Aurélien Faverais, treintañero, amigo de los agricultores y actual becario de la granja.

Los cinco agricultores -reclaman con orgullo este término- pudieron llevar a cabo este proyecto gracias a Terre de liens, una asociación que recoge donaciones de los ciudadanos, para comprar tierras de cultivo y así «evitar la especulación del suelo». La explotación de Radis & Co abarca 42 hectáreas y el contrato de arrendamiento es de 40 años. Todos los cultivos son ecológicos y forman parte de un enfoque sostenible. «Tenemos una visión radical de la agricultura y de nuestra sociedad actual, de ahí el juego de palabras con los rábanos, que es nuestro nombre. También insistimos en lo colectivo, con el término empresa», dice Aurélien Faverais. El trabajo colectivo puede dar lugar a veces a disputas entre los operadores. Por eso han establecido una «ronda de humor» todos los miércoles, para «llegar al fondo de los desacuerdos». Esta reunión semanal puede durar muchas horas, por el bien de la comunidad.

Una vuelta a la tierra

Robert Jan Vink, uno de los fundadores, explica el proceso: «Trabajar la tierra es muy importante. Me preguntaba por mi lugar en la sociedad y decidí actuar, poner las manos en la tierra, en lugar de decir o pensar cosas, sin hacer nada. Era lógico que participara en este proyecto.

Para aprovechar al máximo el terreno de la granja, los agricultores decidieron dividir los cultivos en zonas bien definidas. Una quesería, una panadería, una lechería, una huerta, pero también un lugar dedicado a las plantas aromáticas, son los espacios que salpican la granja. «Hacemos las cosas como las sentimos. Experimentamos constantemente, ése es también el interés de este tipo de agricultura no convencional», afirma Aurélien Faverais, responsable de la formación.

«Ser actores del territorio

«Un agricultor, como su nombre indica, pertenece ante todo a un país, a un territorio. Lo hace todo en su granja, pero también está vinculado al lugar de donde procede. Utilice su tierra, pero debe cuidarla lo suficiente para devolverla a las generaciones futuras», explica Robert Jan Vink. Por eso los agricultores de Radis & Co prefieren utilizar circuitos cortos. Venden sus productos en los mercados comunitarios locales y en el sector de la restauración. Calculan que alimentan a unas 150 familias con sus cestas llenas de verduras y productos lácteos. La granja también acoge, los jueves, a jóvenes en dificultad, acogidos por la asociación de salvaguardia de Mayenne, así como a personas discapacitadas, para permitirles cambiar de aires.